lunes, 22 de diciembre de 2008

Francesco

El segundo al que conocí, a la mañana siguiente, fue a Fra. Salía de su cuarto sobre las 10 de la mañana, con una camiseta negra y unos pantalones a cuadros. Rapado, con dos pendientes y un piercing en el labio. Me saludó, puso la cafetera, y volvió a entrar a su cuarto. Al momento salió con una guitarra y me dijo que tenía que escuchar una canción que había compuesto, para buscarle fallos.
Habla español, es de abuela argentina y ha pasado varios meses en España. Esa primera noche salí con él. Era divertido, sin comentarlo nos pusimos de acuerdo: él me hablaba en español, yo le hablaba en italiano, y nos íbamos corrigiendo. Los dos solos, me fue llevando por todos los bares de San Lorenzo. Tomamos el aperitivo sobre las 7, bebimos junto a la iglesia, y volvimos tarde a casa, dando un gran rodeo para enseñarme cosas por el camino.

Un tipo tranquilo, que siempre tiene mil planes en la cabeza que siempre cambia a última hora, pasa la mañana en casa y luego sale a dar una vuelta. De Calabria, quizá tenga el típico carácter calabrés, calmado pero siempre activo, con la cabeza siempre en mil sitios a la vez.

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