Habla español, es de abuela argentina y ha pasado varios meses en España. Esa primera noche salí con él. Era divertido, sin comentarlo nos pusimos de acuerdo: él me hablaba en español, yo le hablaba en italiano, y nos íbamos corrigiendo. Los dos solos, me fue llevando por todos los bares de San Lorenzo. Tomamos el aperitivo sobre las 7, bebimos junto a la iglesia, y volvimos tarde a casa, dando un gran rodeo para enseñarme cosas por el camino.
Un tipo tranquilo, que siempre tiene mil planes en la cabeza que siempre cambia a última hora, pasa la mañana en casa y luego sale a dar una vuelta. De Calabria, quizá tenga el típico carácter calabrés, calmado pero siempre activo, con la cabeza siempre en mil sitios a la vez.
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