jueves, 25 de diciembre de 2008

Giuseppe, o Peppo

Giuseppe, qué grande!!
Llegó a casa hace mes y medio más o menos. Le vi arreglando la cerradura, le tomé por el cerrajero y entró a casa. me puse a preparar la cena, teníamos a unos 15 en casa. Pelaba tomates y cortaba champiñones como una loca.
"Vas a cenar?" le dije
"no, pero te ayudo a pelar, que me gusta cocinar"
empezamos bien, pero que muy muy bien!!
A la mañana siguiente no habia café en casa... qué tragedia!! Bajó y compró dos, uno para cada uno, y un croasán para mí. Él no tomaba, pero me había comprado uno a mí. Cada vez que va a su casa trae kilos y kilos de carne, los lunes cuando llega suele haber atracones monumentales, igual que cuando viene Tony.
Creo que con esto ya le describo más o menos... no?? la cosa no ha ido para peor, ni muchísimo menos. Es un cielo, el pequeñito de la casa, 20 años. De Nápoles, con todo su acentazo (más bien dialecto) con el que hay que tener tres oídos de los dos que tengo atentos para entenderle. Pero así se aprende más rápido!! Entusiasmado con el español, siempre que estoy con él me pide que le enseñe alguna palabra suelta. Muchas noches salimos juntos, volviendo a casa, si hay alguien que no le convence, me agarra del hombro y no me suelta hasta que no se van. "A tí que no te hagan nada... me ocupo yo"
Otro galante en casa, otro que me mima. Si es que no me puedo quejar...

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Tony


La noche de Nochebuena, quizás un buen momento para presentaros al próximo personaje: Tony.

Lo conocí el segundo día de casa, haciendo por la noche la paella. La casa estaba llena, y ni siquiera sabía cuando le conocí que vivía en casa. Con Tony ha cambiado todo tanto que no sé cómo definirle. De primeras parecía un chaval bastante espabilado, haciendo gracias, pero a mí había algo que no me convencía del todo… Y hasta hoy… Es el que, cuando estoy mala, me trae las infusiones y las medicinas, el que viene al cuarto y se tumba en mi cama y me dice todos los días que le cuente cómo me ha ido el día. El que me llama a las 2 de la mañana cuando todavía no he llegado a casa, para saber si estoy bien. El que me acompaña a hacer la compra, el que entra en mi cuarto de madrugada cuando estoy mala para ver si tengo fiebre… del que menos esperaba, y, probablemente, del que más estoy recibiendo.

Metto la fotografia piccola, so che si arrabbierà se lo vede...

baci!

lunes, 22 de diciembre de 2008

Francesco

El segundo al que conocí, a la mañana siguiente, fue a Fra. Salía de su cuarto sobre las 10 de la mañana, con una camiseta negra y unos pantalones a cuadros. Rapado, con dos pendientes y un piercing en el labio. Me saludó, puso la cafetera, y volvió a entrar a su cuarto. Al momento salió con una guitarra y me dijo que tenía que escuchar una canción que había compuesto, para buscarle fallos.
Habla español, es de abuela argentina y ha pasado varios meses en España. Esa primera noche salí con él. Era divertido, sin comentarlo nos pusimos de acuerdo: él me hablaba en español, yo le hablaba en italiano, y nos íbamos corrigiendo. Los dos solos, me fue llevando por todos los bares de San Lorenzo. Tomamos el aperitivo sobre las 7, bebimos junto a la iglesia, y volvimos tarde a casa, dando un gran rodeo para enseñarme cosas por el camino.

Un tipo tranquilo, que siempre tiene mil planes en la cabeza que siempre cambia a última hora, pasa la mañana en casa y luego sale a dar una vuelta. De Calabria, quizá tenga el típico carácter calabrés, calmado pero siempre activo, con la cabeza siempre en mil sitios a la vez.

martes, 16 de diciembre de 2008

Nino

Los próximos 6 personajes, uno a uno, irán siendo los seis pequeños locos que tengo en casa. Apenas hablo de ellos, pero en realidad son las personas con las que más tiempo paso, y también los que más se preocupan de mí. Empiezo, por ejemplo, con Nino:

Nino fue el primero al que conocí. Estaba en la puerta de casa, con las dos maletas, recién llegada al edificio. Llamé a la puerta y me abrió un chico moreno, despeinado, con cara de sueño. Me sonrió, me dijo que no sabía que llegaba. Iba con una camisa más que estirada de vieja, y unos pantalones cortos, descalzo. Me miró, sonrió, se rascó la cabeza girándola ligeramente a un lado y me ayudó a meter los trastos. Me enseñó la casa y entró a su cuarto, estaba con otros 3 chicos. Al poco se asomó a la puerta, dijo que se iba, y me quedé sola en casa.
Desde aquello ya han pasado 3 meses. Un chico callado, tranquilo, que no suele contar mucho de nada. Yo cogí pronto la costumbre de regañarle, de broma, por todas las pequeñas cosas que hacía mal: “Nino, ponte los zapatos”, “Nino, tienes que comer más fruta…”. Al poco tiempo, me llamaba Mamma. Y con eso nos hemos quedado, somos madre e hijo, y nos comportamos en gran parte como tales. Poco a poco va cogiendo confianza, va contando cosas, y me voy convirtiendo también con él, como con todos los demás, en el confesionario femenino, en esa chica con la que pueden hablar y que comprende el insondable mundo femenino.

El otro día dormí con él, en su cuarto ya dormían sus dos amigos y se vino a dormir conmigo. Antes de dormirse me dijo que echaba mucho de menos a su madre estando en Roma, y que tenerme a mí aquí hacía que se sintiera un poco más en casa. Se me acercó, me dio un beso en la mejilla y me dijo “buona notte, Mamma”. Y yo lo habría ahogado a abrazos si no fuera porque dormía como un bebé….

lunes, 15 de diciembre de 2008

Personajes

Demasiado serio el blog, demasiados monumentos y visitas… voy a suavizarlo más, a meter las cosas que son realmente mi día a día. Y como primera cosa, creo una nueva etiqueta, “personajes”. Después de presentaros hace un par de meses a Mario, vamos a por el segundo personaje en Roma: os presento a Silvia…

La conocí hace apenas unas semanas. La única persona que conozco que tiene, como yo, un lunar en la parte del párpado más pegada al ojo, después de las pestañas. La única italiana que sigue el blog, que hace el esfuerzo de leerlo aunque sea en español. Así aprende, me dice.

La conocí en la puerta de un bar, pelo rojo con las puntas negras, hablando a toda velocidad sobre mil cosas a la vez, dando saltitos, sonriendo y con una cerveza en la mano. Había ido con Fabiana y Fernanda a un concierto, cantaba una amiga suya. “Demasiado nerviosa”, pensaba, no puede ser ella la cantante.

Se sube al escenario, y se transforma. Empieza el concierto. Coge el micrófono y se transforma. Parece más grande, más segura, más todo. De repente se siente un chorro de voz por todo el bar, era increíble ver que de esa persona que había conocido un rato antes salía una voz como esa. Me tuve que ir temprano, antes de que terminara el concierto, y todavía no he podido repetir, hasta mañana, que iré a Testaccio a oírla cantar otra vez.

Después de ese primer día, la he visto varias veces, y ha resultado que sabe escuchar y hablar igual de bien que canta. Le mando desde aquí un beso enorme, y le deseo toda la suerte desde aquí para mañana (in bocca al luppo!!)

Baci a tutti, mañana más!

Tru

viernes, 12 de diciembre de 2008

vuelta a las raíces


Después de mucha lluvia en Roma, una espalda baldada y tres días sin poder salir a la calle, juntado con que aprovechaba el coche de Puriqui y Luis para bajar a Murcia el puente, me lié la manta a la cabeza y me compré un billete para España. Llegué el miércoles 3, tras 7 horas de retraso por niebla, cuando por fin salí hacia casa.
Mara esperándome en el aeropuerto, nada más llegar hicimos mil cosas antes de llegar a casa. Qué raro se me hizo estar en Majadahonda, me daba la sensación de que Roma nunca había existido. Bueno, sí que existía, me lo recordaban constantemente los mensajes de mis 6 chicos diciendo que la casa se había inundado y que no había agua en toda la semana y que qué buen momento había elegido para irme...pero eso es otra historia que se merece otro apartado.
Un par de días en Madrid, y para Murcia. Cuca, Alejo, Marta, Quique, Silvia y compañía, ahí fue cuando me di cuenta de cuánto los había echado de menos!! Los días pasaron volando: matanza en Murcia, cena en Cabo Palos con Cuca, tarde con Alejo, excursión al Cocón, visita a Brisa y (por fin!) a su cría Osa, y antes de darme cuenta estaba volviendo a Madrid.
Y yo, fiel a mi gafe con los viajes, me pongo malísima la noche antes de volver a Roma... toda la noche vomitando, no podía ni beber agua, un dolor de cabeza y de cuerpo que no había quien lo aguantara. Aún así, me levanté a las 5.15 (con la ayuda de Puriqui...no sé qué habría sido de mi sin ella este viaje!!) y salí para el aeropuerto, y todavía no sé muy bien cómo pero llegué a casa unas 5 horas después, el miércoles 10, con mis 6 chicos esperándome en casa para recoger los pedacitos que quedaban de mí; una noche sin dormir, un viaje en avión, nauseas y 39 de fiebre no se lo recomiendo a nadie. Dormí todo el día y toda la noche, con los despertares intermitentes cuando mis chicos me traían infusiones digestivas para que bebiera algo, de vez en cuando me preparaban un arroz.
Y después de mis 24 horas de reposo ya me desperté como nueva, y apenas he cogido el ritmillo de la ciudad, estoy otra vez metiéndome pasado mañana en el próximo workshop, otra semana intensiva de trabajo, antes de volver a casa otra semana por Navidad.
Algunas fotillos sueltas de la visita a España, PINCHA AQUÍ
Besos!