-Cada vez que cojo el metro y paso por la estación de Colosseo, se me ponen los pelos de punta y me dan ganas de bajarme y verlo, una vez más.
-Cualquier edificio que veo por la calle que no sea el típico bloque de edificios, lo he estudiado en algún momento de mi vida… ojalá tuviera más ojos, y mejor memoria.
-Saber que si voy a la escuela veo el coliseo va a ser lo que haga que no falte ni un día a clase.
-Ver el coliseo estando sola y recién llegada a Roma a la salida del metro ha hecho que cualquier otra sensación que haya tenido nunca sea ridículamente pequeña.
-Si pudiera, no sólo tendría aquí los apuntes de historia de JM. Barrios, sino que los llevaría siempre en el bolso.
-El diccionario se ha convertido en una extensión de mi cuerpo, no entiendo cómo antes podía vivir sin él.
-Las diferencias sutiles entre el italiano y el español, como que la guitarra no “se toca” sino que “suena” y que las cosas no “caben” en un sitio sino que “entran” en él, que “salire” signifique “subir”, o que “guardare” signifique “ver”, son lo que hacen que a la gente se suene gracioso como hablo…
-Las preposiciones me llevan de cabeza.
-Tardé 6 meses en aprender a utilizar el presente y el pasado próximo, y ahora he tardado 3 días en aprender a usar todas las demás conjugaciones.
-El hecho de que a todos los italianos les fascine España hace que todo sea más fácil.
-No sólo hablo en italiano, sino que pienso en italiano (quizá por eso piense menos de lo que debo)
-Vivo en Roma, pero trato con gente de Calabria y Bari, lo cual hace el idioma mucho más complicado.
-He comprobado que una sonrisa soluciona 30 malentendidos con el idioma en un segundo… y vuelta a empezar.
-El reloj de la cocina es igual que el de mi cocina de Murcia… solo que éste siempre marca las 10.10.
-La nueva adquisición de la cocina es un invento de última generación, por lo visto: un microondas!
-si las casas ganan encanto con los años, mi casa no tiene más encanto porque no puede
-La fama de ligones de los italianos es cierta, y me viene de lujo para preguntar cómo llegar a los sitios.
-En mi lavadora siempre leo “proud to be designed and produced in Italy”
-Vivo en una habitación más alta que larga… y no porque sea pequeña.
-Un cruasán en una máquina expendedora cuesta… 40 céntimos!!!
-Se bebe en vasos de plástico en todas las casas, con tal de no tener que fregarlos
-La cocina aquí hace de salón
-El alimento principal no es la pasta, es el café
-Cuando no se bebe café, se bebe borghetto, que viene siendo lo mismo pero con alcohol.
-Existe tabaco “Pueblo”, pero no de liar.
-Todo el mundo lía los cigarros con el papel al revés que en España, y todavía no entiendo cómo consiguen que pegue.
-Desde que he llegado he brindado infinitas veces pero ninguna he llegado a enterarme de porqué brindo
-Los italianos son listos, salen de fiesta a las 6 de la tarde pero se recogen a la misma hora que en España
-Las tapas granadinas se quedan a la altura de la suela de los zapatos al lado de las enotecas romanas… nunca había comido tanto y tan barato.
-A partir de las 4 de la mañana sólo hay una cosa abierta: las floristerías. Nadie me lo ha sabido explicar
-No sólo te venden alcohol hasta las 2 de la mañana, sino que a partir de esa hora tienes máquinas expendedoras de alcohol en la calle.
-Se puede beber en la calle, no te multan. Siempre se ríen de mí cuando escondo el vaso al ver a los carabinieri.
-Entrar por una calle en dirección prohibida no es un problema, aunque haya policía delante.
-Se conduce…. No tiene nombre cómo se conduce. Sólo sé que me alegro de no tener coche aquí
-Inevitablemente, esté donde esté y haga lo que haga, me imagino a Raquel haciéndolo exactamente igual una década antes… y sintiéndose igual que yo… y entendiendo este mail mejor que nadie... y eso hace que me sienta más comprendida.
-y claro está, continuamente me acuerdo de cada uno de vosotros por una cosa distinta, que nadie se ponga celoso... :)