
Bueno, una semana de retraso... ya me he mudado, he perdido internet pero he escapado de una casa que ultimamente estaba convirtiéndose en insoportable. Ahora vivo con Silvia, en una casa tranquilita en el Sur de Roma, con una vida dedicada al estudio más que a otra cosa y preparándome para los exámenes, que serán dentro de un par de semanas.
Con este ritmo de vida, el blog prácticamente lo doy por cerrado, exceptuando alguna pequeña entrada salteada (más salteada de lo normal, quiero decir).
Bueno, aparte de las advertencias de despedida, os cuento un viaje del fin de semana pasado:
el Lago Trasimeno. Frontera entre Umbria y Toscana, lleno de viñedos y cipreses, un tiempo increible, un lago de lujo, un bed and breakfast digno de 5 estrellas, viaje en coche por carreteras secundarias, subiendo y bajando montes y entrando y saliendo de mil pueblos sacados de cuentos para niños, pozos por los que bajas a 100 metros de profundidad, una isla llena de patos (o eso decían) que es reserva natural, comida en un pedrusco casi dentro del agua, merendar melocotones parando el coche en mitad de la carretera para ver el atardecer, perdernos gracias al Tom Tom Go, que nos llevó a la calle correcta (de la ciudad equivocada), un bocata enorme de mortadela y mozarella a las 5 de la tarde frente a una iglesia, muchas risas, una noche en Cortona en un local absurdo, un rito chamánico de la tierra en el que te enraizaban a un olivo, y mil agradecimientos a Puriqui. Pocas fotos buenas, o al menos, menos de las que me habría gustado. Y sobre todo, una explicación absurda del viaje, pero que da una imagen exacta del recuerdo que me he llevado.....
Besos a todos!
Como de costumbre, para ver fotos del viaje,
PINCHA AQUIDejo pendiente la explicación del viaje a Viena... que todavia estoy aterrizando y ni siquiera tengo las fotos