- El Coliseo pasa de ser un gigante desconocido a ser un padre, un rostro familiar
- El cuerpo se acostumbra al café como el oído al italiano y el estómago a la pasta.
- El español ya no existe: las palabras más cómodas en italiano se mezclan con mi lengua madre.
- Los meses pasan y cada mañana cuando me despierto sigo pensando “buenos días, Roma”
- Sentir Roma mi casa me hace sentirme una persona más grande
- Como la cerveza, el agua con gas sigue siendo una bebida que no hay quien se la beba. Lo que me convierte en una persona aún más rara.
- He dejado de concebir una conversación sin todas esas pequeñas correcciones que ya ni siquiera interrumpen el ritmo de lo que digo.
- Mis niños se han convertido en mi familia, me he acostumbrado a despertarme con el café puesto en la mesa.
- La universidad sigue siendo ese gran desconocido que el semestre que viene tendré que afrontar…
- Las caras se hacen familiares con una velocidad de vértigo, aún. No es sólo una frase hecha, aquí todo se vive de manera más intensa.
- Cuando la rutina se convierte en una cosa que siempre, siempre, es sinónimo de cambio… pero aún te sorprende.
- Por fin descifré cómo se lían los cigarros del revés… y sí, se pega el papel aunque el pegamento esté del otro lado!
- Sigo esperando encontrar ése agujero negro donde desaparecen todos los mecheros que se olvidan en la mesa de la cocina de casa.
- El tráfico de mi calle se ha convertido en un sonido que sé que algún día echaré de menos, a pesar de que en su momento fue molesto.
- Las distancias son relativas. El EUR lo siento al lado de casa, a pesar de tardar 45 minutos en llegar.
- Sigo pensando en italiano, y sigo pensando lento, aunque cada vez un poco menos…
- Vivo siendo consciente de que estoy pasando por una de las mejores experiencias de mi vida… lo que me hace exprimirlo aún más, si cabe.
- Porque andiamo da morire y Bea Filava serán siempre dos frases que me harán sonreír, donde quiera que esté.
- Vivo intentando descifrar algún significado diabólico en la vocecilla femenina aparentemente inocente del metro que te informa en qué parada estás, y que todos repetimos a coro…
- Ahora sí, por fin vivo sabiendo que Roma la llevaré siempre dentro de mí.
- Se echan de menos tantas cosas de España… pero se recuerdan siempre, siempre con una sonrisa.
- Los apellidos son imposibles… Pueden repetirme uno diez veces que yo no recordaré ni la primera letra.
- Las mammas italianas existen!! Y tienen un encanto especial, y cada vez voy conociendo a más.
- He descubierto que el momento en el que realmente empiezas a sentirte Erasmus es cuando tus amigos en Roma son italianos, y no españoles. Un Erasmus sólo es Erasmus cuando no está con los de su misma condición.
- Sigo echando de menos el mar tanto como el primer día…
- Descubrí el secreto de por qué las floristerías están abiertas 24 horas… y tendréis que escribirme un mail y preguntármelo para que os lo cuente!!
- He aprendido que aunque las alfombras rojas de Ikea sueltan tanto pelo, merece la pena comprarlas.
- he aprendido que si italianizas palabras españolas y las usas mostrando seguridad en ti mismo, pareces más culto de lo que eres.
- me encuentro en igualdad de condiciones con tiempos verbales como el conjuntivo y el condicional pasado: ya no vence siempre el tiempo verbal, por fin a veces lo uso bien.
- haber encontrado un grupo de niñas en Roma como el que tenemos en Granada me hace sentirme un poco más como en Granada…. Os echo de menos chicas!! (y sonrío mientras lo pienso)
- He conseguido acostumbrarme a la idea de que ni en un año ni en 10 conseguiré jamás conocer Roma entera… y la idea ha dejado de agobiarme.
- Porque con el tiempo, por fin Roma no es sólo una serie de iglesias y de monumentos, sino también una serie de amigos y caras conocidas, y sonrisas y buenos ratos. Los monumentos, a veces, pueden esperar…
- El diccionario ha dejado de ser una extensión de mi cuerpo; lo he dado por imposible, ahora es más rápido explicar las palabras en italiano, y las vueltas para explicarlas cada vez son más cortas.
- He generado una especie de sexto sentido para intuir qué palabras españolas puedo usar sabiendo que en italiano serán iguales, incluso si hay que cambiarlas ligeramente.
-Palabras como “purtroppo”, “almeno”, “magari”, “soltanto”, “pure” o “altrimenti” por fin forman parte de mi vocabulario.
- No consigo sacar la palabra “basicamente” de mi vocabulario italiano y cambiarla por “fondamentalmente”, ni “finalmente” por “alla fine”, ni “fra tanto” por “nel fratempo”
- Qué orgullosa me sentí cuando descubrí la iglesia preferida de Raquel, y cuando vi que el libro que me había regalado Julia de Italia se me había quedado pequeño…
-Cuando tengo que escribir mi nombre soy Beatrice, no Beatriz... y aunque me pregunten si lo he escrito bien, digo que si!
2 comentarios:
sei fantastica, cara la mia spanish :)
beso...!
fer
Me encanta esta entrada, la leo y la releo y me sigue encantando
Publicar un comentario