Primero pedir disculpas... desde que he llegado a Roma estoy desaparecido, y doy explicaciones: estamos en casa, desde el 26 de diciembre, sin agua caliente. Y Roma no es que sea el trópico y la temperatura no es que sea muy alta... la ducha se convierte (irónicamente) en un infierno. En cuanto han empezado a llegar amigos a roma de vuelta de las vacaciones, he escapado literalmente de casa, con un par de mudas, una toalla y poco más a casa de quien me acoja. Esto suele significar que me adapto al ritmo de otra gente para todo, que no tengo internet y que, ahora sí, los exámenes están cerca, y toca estudiar. Total, que ni tengo acceso al blog ni tiempo para actualizarlo... Queda aún pendiente contar el viaje de Marta y Quique a Roma, presentaros a mis otros dos compañeros de piso y otras mil cosas más, pero todo se andará... Paciencia!!
Ahora estoy en casa, he venido a por un par de mudas de ropa más y a saludaros por aquí. El incidente de la caldera, después de varias peleas con el casero, parece que resulta en que nos vamos todos del piso de aquí a un par de meses, yo creo que con Nino y Fra, que ya han encontrado casa y me la enseñan mañana, a ver si me gusta. Yo la verdad es que creo que me va a gustar sea como sea, porque yo ya, en Roma, sin mis niños no sé vivir. Que a las cosas buenas una se acostumbra rápido...
En cuanto saque tiempo voy contando cómo va la búsqueda de nueva casa, los trabajos, los exámenes y la caldera de casa.
Besos
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