Vaya viaje...Llegué a Trieste a las 9 de la noche, después de casi perder el vuelo por coger el tren a donde no era (Ciampino no es sólo el aeropuerto, es también una ciudad...) llegué, bastante muerta, a casa de Mayte en Trieste. No llegué a ver a Giorgia ese primer día en Venezia, no había tiempo. En Trieste fueron 3 días de caminar, caminar más, subir cuestas, conocer gente, iglesias, vistas panorámicas... precioso! La verdad es que Trieste es pequeño, pero condensado. Tiene un mini Colosseo (bueno, solo medio...), una plaza de la Unidad, preciosa... La ciudad con la plaza más grande de Europa dando al mar, la población más envejecida de toda Italia y la mayor tasa de suicidios entre jóvenes. Esto es al menos lo que te dice orgulloso cualquier Triestino cuando te lo presentan y se da cuenta que eres de fuera. También cuentan inmediatemente después, divertidos, la historia del manicomio, el cual cerraron en pleno centro hace unos años y soltaron a los 400 pacientes que tenían dentro...
El día antes de volverme, me fui a Venezia. Pasé el día con Giorgia. La tarde fue increíble, había una densa niebla que cubría toda la ciudad y que hacía que pareciera sacado de un cuento de miedo. El paseo que me di a las 5 de la mañana camino al autobús del aeroopuerto fue inolvidable: el silencio de la ciudad, las calles desiertas, la niebla densa que hacía que la luz de las pocas ventanas encendidas creara estelas hasta el canal...
Y esa misma niebla, justo esa, fue la que hizo que me cancelaran el vuelo... coincidiendo con una huelga de trenes, lo cual me impedía volver a Roma. Me devolvían el importe del billete, el cual me había costado un euro gracias a las ofertas por internet... Haciendo la fila de la reclamación conocí a un señor que necesitaba llegar a Roma, y nos planteamos alquilar un coche. Nos recorrimos toda la fila preguntando y al final encontramos a otros dos chicos que también querían venirse. Y ahí va Bea, recorriéndose media Italia con tres desconocidos, con el cuerpo molido después de 4 días agotadores y disfrutando del paisaje de la Toscana (Cuca, Marta, Raquel, volví a acordarme tanto de vosotras...)
Menos mal que me cuidan en casa... me di una ducha y me meti en la cama (después de 14 horas de viaje!!). Me despertaron al rato, me llevaron la cena a la cama: una sopita con tortelloni. Me la comí sin salirme de la manta, y seguí durmiendo hasta que me despertó Celine a las 9 de la mañana del día siguiente, para ver los museos vaticanos.
Un viaje para no olvidar... sobre todo la vuelta
Aquí os dejo el enlace a unas pocas fotos: PINCHAD AQUÍ
4 comentarios:
La foto 9 de 11 es brutal.
Y eso que me compré la cámara mala :)
Madre mía, justo al ver esa foto, y antes de leer el comentario de Javi, me ha recorrido el espinazo una especie de escalofrío lento!!! Y mi hija andando sola por esos barrios!!
Bea, me imagino que nunca olvidarás ese paseo.
Besos!!
sólo había repartidores, recorriendo los canales en barcazas llenas de sacos...
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